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8 pecados de la comunicación gastronómica en Venezuela


¿Te gusta la comunicación gastronómica? Aquí te compartimos lo que hemos identificado en más de una década de trabajo como pecados que debes evitar a toda costa

Ser groupie. No hay duda de que uno puede tener mejor relación con algunos cocineros o empresarios y emprendedores gastronómicos que con otros pero ese comportamiento de ir de fiesta en fiesta con los cocineros y, sobre todo, tomándose selfies realmente resta seriedad al trabajo y tiene implicaciones que mencionaremos a continuación.

Conflicto de intereses. Esencialmente no debería haber problemas para prestar servicios de mercadeo digital, relaciones públicas, entre otros a actores de la fuente gastronómica, el problema es cuando a partir de este vínculo se pretende invisibilizar otras marcas, crear rumores que rayan en la difamación sobre los competidores o escribir reseñas malintencionadas sobre productos similares.

Mortificarse por el “invitómetro”. Valga el neologismo. Llamo invitómetro a llevar la cuenta de los eventos a los que invitan a uno u otro comunicador y tomarlo como único indicador del valor del trabajo. Al final, como en una fiesta, cada anfitrión decide a quien invita y tiene múltiples razones para ello, no necesariamente hay una correlación entre impacto real y calidad del trabajo y las invitaciones.

Mendigar. Si no sabes la diferencia entre hacer una solicitud para una pauta seria y en firme y querer obtener productos gratis no has entendido nada.

Recomendar sin probar. Esto de verdad no requiere demasiadas explicaciones, sólo comentaría: lee arriba, no te lo tienen que regalar, si quieres reseñar algo a título personal cómpralo y ya.

Estar entregado al copy paste. Si consideramos que cada medio tiene su propia audiencia y su estilo, mientras que las notas de prensa se hacen de forma que responden a los intereses del cliente, no debería ni tener que recordarse que el texto que uno recibe tiene la información clave para uno luego adaptarla a las particularidades de su medio. Si sólo haces copy paste muestras que no entiendes la mejor manera de aportar valor.

No entender la diferencia entre la crítica y la reseña. El pensamiento crítico no tiene nada que ver con encontrar defectos en aquello que se observa sino compararlo con los mejores estándares que se conocen y extraer conclusiones del proceso. La crítica requiere un nivel de madurez y conocimiento que es complicado asegurar que se tiene, por eso en un entorno como el nuestro no es frecuente. Por otra parte la reseña es un texto descriptivo acerca de aquello que se experimentó (por eso mal puedes reseñar lo que no probaste).

Olvidar el contexto. En la gastronomía el peso del contexto es el que da perspectiva. Si pruebas un vino y dices únicamente lo que te pareció ese vino sin considerar vinos similares, vinos del mismo país, de otros países que tradicionalmente producen vinos parecidos, tu parecer es bastante limitado. Piensa que pruebas un asado negro: si simplemente describes su apariencia, olor, sabor y textura pero no tienes el contexto de la receta tradicional, de otros cocineros que preparan el plato, de sus variaciones, lo que vas a escribir es inevitablemente pobre. (Imagen vía Shutterstock)

Un comentario el “8 pecados de la comunicación gastronómica en Venezuela

  1. Me encanta este texto, pero en el contexto venezolano, con una larguísima historia de “complaciencia”, comprobable en documentos y registros históricos y en donde la práctica del disimulo es una constante porque lo contrario puede asumirse como un ataque, aunque no lo sea… Es difícil que la crítica gastronómica se asuma con la objetividad que debe ser tomada.

    Lo otro es la confusión, y quizá poca formación, con la que algunos se enfrentan al reto. Ya muchos periodistas gastronómicos europeos lo han señalado, celebrar el restaurante, alabar al chef y aceptar comida gratis dañan cualquier sistema de referencias.

    De hecho, es penoso leer reseñas y ver cómo varios cocineros y periodistas se gastan en recomendaciones de productos sin el menor cuidado o consideración del contexto en el que se inserta el producto que refieren ni el el contexto global. Un sencillo estudio lingüístico de ‘análisis del discurso’ les delata las costuras. Pero… Eso es muy profundo y no están preparados para esa conversación 😉😂

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