Tras probar más de cien vinos alemanes durante los tres días de ProWein no queda sino hacer campaña para probarlos sin prejuicio y aquí compartimos unas primeras ideas
No. 1 Sus únicos blancos buenos son rieslings. Si bien los rieslings alemanes son particularmente interesantes y vienen en estilos muy diversos, desde los dulces hasta los más secos y generalmente con bajo alcohol y una notable mineralidad es justo decir que sus pares elaborados con grau burgunder son excelentes. Desde lo más frescos y de acidez punzante a ejemplares cálidos con algo de madera, son vinos excelentes.
No. 2 Sus tintos son vinos menores. Basta probar los Lemberger, St. Laurent y por supuesto sus muy elaborados pinot noir para darse cuenta de que se trata de vinos que combinan elegancia con una expresión única de su terruño.
No. 3 Sus vinos buenos son demasiado costosos. Más que la relación calidad/precio nos quedamos con la idea que estuvo promoviendo el Instituto del Vino Alemán durante ProWein: la relación precio/disfrute y sin duda alguna con vinos desde los 6 euros en anaquel son una alternativa competitiva sobre todo si se toma en cuenta que en general se trata de un mundo por descubrir.
