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Habanos y el sabio lenguaje de la ceniza

Luis Ricardo Padilla de habanos Fortaleza I (@HabanosVzla) comenta sobre el disfrute de los buenos humos.

¿Significa algo el hecho de que un puro acumule una masa importante de ceniza antes de dejarla caer? Sí: significa, por lo menos, dos cosas: una, que es un buen puro; otra, que está siendo bien fumado.

Una ceniza dura, que no se está desprendiendo todo el tiempo, sino que cuando cae lo hace en poderosos bloques, es una señal bastante segura de que se trata de un cigarro long filler (Tripa Larga), es decir, cuya tripa está compuesta de medias hojas completas de tabaco y no de picadura; la picadura genera casi siempre una ceniza más floja, dispuesta a dispersarse a la menor provocación.

Por otra parte, por mejor que el puro sea, la ceniza no quedará en la punta si el quemado es desparejo, en diagonal, o si el puro se ha apagado muchas veces; de hecho, cuando se apaga, antes de volverlo a encender lo mejor es despojarlo de ceniza e incluso de los bordes semiquemados.

Sin embargo, la ceniza larga en el cabo del cigarro debería ser una manifestación natural del buen puro y del buen fumar, no el fruto de una voluntad exhibicionista. Es claro que andar golpeteando el puro contra el cenicero todo el tiempo, como si fuera un cigarrillo, daría la impresión de un cierto nerviosismo que no tiene nada que ver con la calma un poco hipnótica del fumar habanos o puros; pero evitar este golpeteo permanente no debe llevar a acumular tanta ceniza que termine cayendo sobre la camisa, el mantel o el piso.

Es decir: si se cae, mala suerte, pero no parece una gran idea buscarlo casi a propósito. En general, la gente simplemente se da cuenta cuando la ceniza está por caer, y antes que lo haga en cualquier lado deja que caiga en el cenicero. Si uno acertó con el cálculo de que la ceniza ya estaba floja, debería bastar un toquecito muy leve para que se desprenda; y si se equivocó, en vez de insistir, lo que hay que hacer es seguir fumando tranquilamente, con la ceniza y todo; ella no interfiere ni el quemado ni el sabor.

En suma, una buena cantidad de ceniza blanca y dura y que permanece aferrada al puro un largo rato debe ser bienvenida, pero no para andar buscándola en plan prueba de circo, sino para dejarla ser.

¿Por qué será que importan todas estas precisiones? Tal vez porque la idea misma de fumar puros implica concederse un momento de detención, un momento especial, donde cada una de las pequeñas cosas que rodean al fumar toma un carácter, por decirlo de algún modo, ritual; ritual que también perdería su carácter si se transformara en afectación, exhibicionismo o pretenciosidad.

2 comentarios el “Habanos y el sabio lenguaje de la ceniza

  1. […] típica plenitud de sabor propio de su origen cubano con una notable suavidad: y hay que decir que esta combinación -suavidad y sabrosura- es realmente interesante. Aun los que disfrutamos con el tabaco fuerte, creo yo que no debemos perder la oportunidad de […]

  2. […] 8 En ningún momento moleste a la ceniza. Deposítela suavemente en un cenicero con un leve toque del dedo cerca del carbón o encendido. […]

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