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La intensidad de los puros y la inteligencia del placer

En una nueva entrega, Luis Ricardo Padilla de habanos Fortaleza I (@HabanosVzla) recorre la travesía de los puros desde los sabores más intensos a los más elegantes

Una ley general quiere que el puro dominicano sea suave, el cubano fuerte, el mexicano muy fuerte: como toda ley general, ésta apenas se arrima a la verdad, y las excepciones son tantas que se llega a dudar de que la ley exista. Lo cierto es que últimamente están aumentando las posibilidades de probar puros dominicanos bastante poderosos; a la vez, proliferan habanos que combinan la típica plenitud de sabor propio de su origen cubano con una notable suavidad: y hay que decir que esta combinación -suavidad y sabrosura- es realmente interesante. Aun los que disfrutamos con el tabaco fuerte, creo yo que no debemos perder la oportunidad de apreciar los delicados matices de los Habanos que yo llamo mild.

Uno de los más tradicionales en este terreno es el Sancho Panza, creado en 1848 por el alemán aclimatado cubano Emilio Ohmsted, que quería, al parecer, dar a sus puros el prestigioso nombre de Don Quijote, pero al toparse con que la marca estaba registrada se decidió por el simpático, aunque plebeyo, Sancho Panza.

Ohmsted murió en 1870 sin haber podido gozar de todo el éxito de sus habanos, y la denominación fue cambiando de manos, conservando siempre el desafío tomado por su creador: hacer un puro suave y rico. A diferencia de otras marcas, a las que se les han creado muchas variaciones maquinales, Sancho Panza -quizá por no ser tan famosa- sigue siendo una total garantía: ni tubos Sancho Panza, ni Sanchos en celofán, ni en camisita de cedro, apenas el cigarro perfecto y desnudo, hecho siempre totalmente a mano; tampoco es, por suerte, de los puros más en la mira de los falsificadores. De lo único de lo que hay que cuidarse es de no confundir la marca con otra homónima que elabora en Canarias y no es ni de lejos tan buena.

Sancho Panza, en suma, es maravilloso, tanto en sus variantes chicas Belicosos, Molinos y Non Plus como en las grandes: Coronas Gigantes, un churchill y los desmesurados Sanchos de 9 pulgadas y cuarto por 47 sesenta y cuatro avos de diámetro.

Otras variantes cubanas y suaves son Rafael González, La Gloria Cubana, El Rey del Mundo, San Cristóbal de la Habana, H.Upmann los cuales los recomiendo abiertamente al igual que Trinidad aunque desde luego no es un Habano de precio módico, pero para los que lo hemos probado alguna vez constituye un recuerdo imborrable… y, lo que es mucho peor, una tentación permanente.

Por este motivo antes descrito yo tengo un dicho al respecto: Vuelta Abajo tiene un cúmulo de estrellas para ofrecer, donde podemos apreciar el principio y el A, B, C del mundo del tabaco, a las marcas ya conocidas cubanas podemos agregar una docena y más, de experiencias en nuestro epicureísmo.

Administremos nuestra inteligencia del placer.

2 comentarios el “La intensidad de los puros y la inteligencia del placer

  1. […] Fortaleza, sabores, olores, dimensiones, tiempo de fuma, armonías, todo eso y más golpea las sienes cuando uno debe recomendar o escoger un Habano. […]

  2. […] Estas son algunas recomendaciones para que multipliques el placer que sólo el buen tabaco te puede ofrecer. […]

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