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Algunas claves para entender el coleccionismo y la inversión en vinos


Si aparte de beberlo, te interesa ser coleccionista o inversionista en el vino, aquí tienes un abreboca de las cosas que debes saber antes de decidirte a comenzar

El vino, bien seleccionado, puede ser una buena inversión. Una inversión, según la revista Forbes, de 100 dólares en 1952 en vinos de gran calidad valdría el año pasado 420.000 dólares (353.000 euros). Idéntica suma destinada a la Bolsa se hubiera quedado en 100.000 dólares. Como activo —empleando la jerga de las finanzas— tiene una baja correlación con los mercados de renta variable. Incluso en épocas de guerras o de incertidumbre. “Durante el primer trimestre de 2020 (cuando llegó la covid-19 a Europa), el índice de referencia Liv-Ex 100 [una plataforma de compraventa de vino] cayó solo un 2,5%, mientras el Dow Jones se hundía un 19% y el Nikkei 225, el 27%”, recuerda Dominic Brennan, director de Noble Rot Fine Wine, un bróker de bebidas londinense.

Las opciones de colección o inversión no son tantas como podría pensarse. Expertos extiman que los vinos de gran calidad son apenas 50 etiquetas. Hay apuestas prácticamente seguras como los vinos de la Domaine de la Romanée-Conti que se revalorizan entre el 100% y el 200% en cinco años con base en su carácter únicos y mínima producción que apenas llega a las 7 mil botellas al año, así como la imposibilidad de ser comprados en mercado abierto sino en subasta. En los últimos años, junto a Borgoña y Burdeos, California ha sido otras de las regiones con valores sólidos.

Es un proceso que requiere tiempo. Los expertos aconsejan invertir en vinos de gran calidad y guardarlos, al menos, durante cinco años. Los bodegueros y la naturaleza han tardado años en elaborarlos y exigen idéntico peaje. Pero los inversores saben que estos precios estelares solo se mantienen si existe alguien al final de la cadena que está dispuesto a beberse esa botella.

Hay que mantenerse al día de las dinámicas del mercado. Comprar los caldos adecuados, de las mejores añadas y productores, en el momento y al coste correcto es la fórmula para obtener beneficios pero hay una dinámica que hace que esos caldos adecuados puedan cambiar. Por ejemplo, Tras un cierto olvido, los llamados supertoscanos (como Ornellaia, Tignaello o Sassicaia) han visto cómo los críticos vuelven a poner ese adjetivo italiano en el centro del mundo. El Sassicaia 2019 se revalorizó en el primer semestre de 2020 un 14%. Una caja de 12 botellas pasó de 2.040 a 2.329 dólares. Hay regiones que siempre están presentes pero en las que se pueden encontrar oportunidades como Oporto, Champagne, Ródano o Madeira. Por su parte, aunque suelen no tener la misma exposición que otros pares europeos, los vinos españoles pueden sorprender encabezados por Ribera del Duero, región de Vega Sicilia y Pingus, dos vinos conocidos por la consistencia de su valor. (con información de El País)

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