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3 poemas gastronómicos venezolanos

poetry food gastronomy

De la brevísima antología de Jacqueline Goldberg, La poesía va a la mesa, pueblicada en El Estímulo, seleccionamos poemas de Margara Russoto, Luis Pérez Oramas y Hernán Zamora que asumen la tarea de buscar la belleza a través de las palabras a partir de imágenes y signos propios de la gastronomía

No.1 DICCIONARIO SECRETO DE TERMINUS SALVAJES
Margara Russoto

Mi madre no toleraba
la intervención del pimentón
en la salsa para spaghetti.

Hubiera sido impericia y desconfianza
añadir otro ingrediente.

Porque es para siempre el rojo poder del tomate.

Yo tampoco
usé pimentón
en mis poemas
durante mucho tiempo.

Después la vida se hizo híbrida y primitiva.
No amigos.
No amor.
Los hijos se fueron.
El marido murió.
Y aprendí a echarle el guante a cualquier cosa.
Me endurecí
como rama de canela.
No tuve escrúpulos en ahogar
con hongos musculosos
el aroma de la albahaca.
Maíz transculturado y rábanos
de un lado a otro intercambié
sin pena de confusión.
Al soberbio plátano lo humillé.
Lo hundí bajo el peso
de ingredientes baratos,
y a la papa
ella siempre tan tolerante y translaticia
la revolví entre sofisticadas legumbres
de insipidez asiática.

Y así todo me servía y nada

y nada

¿Cuál? ¿Dónde, el sabor primigenio?

Hoy vendo guacamayas en mercados mexicanos,
y paseo por las vitrinas
llenas de oro falso,
como mis poemas.

De lejos
algunas veces
el espectro de mi madre tiernamente recrudece.
Su voz es un soplo helado:
Te los dije.

No. 2 (DE LA GANA BREVE)
Luis Pérez Oramas

Cuando esté lejos añoraré las cosas.

Podré nombrarlas, hacerles inventario
y así henchir el vientre de los días
con promesas vagas, con apenas visiones.
Cuando esté lejos añoraré las cosas.
El agua del castaño, por ejemplo
paraíso cada viernes protector de la familia
señor de las cocinas
del fuego prohibido o la infusión para mañana.

Haré el inventario:

Dispondré de cariaquito sembrado antes que uno
despertando de memoria los olfatos
en cada cual, en cada grifo, en toda mano.

Añoraré las cosas:

Borra de café serán los días
pieles exprimidas de naranja
despojos de lentos desayunos
pecado original en las migajas.

Haré el inventario aunque me expulsen
y diré en aquel recinto ya sin ángel
entre aquellas losas ya con Tata o Tomasita
en aquel calor del horno abierto, aventado de comidas
esperando estuve yo con la alegría.

No. 3 BRECHA GENERACIONAL
Hernán Zamora

Mi hijo no gusta del trozo de chocolate que le ofrezco

No puede explicármelo

Ante mi asombro e insistencia
sólo repite –sabe horrible

No puedo comprenderlo
tiene el equilibrio justo
entre un cuarto de dulzor
y el resto en amargura
que necesito para vivir

(Me aterraría saber que es demasiado dulce para él)

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