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14 reflexiones sobre el arte de escribir

14 reflexiones sobre el arte de escribir

En esta selección 14 escritores venezolanos nos revelan algunos de esos pequeños misterios que rodea el arte de buscar la belleza a través de la escritura y crear historias o poemas

No. 1 Elisa Lerner en entrevista con Milagros Socorro. “No hay género menor, hay escritores menores. Sólo hay dos tipos de escritores: los buenos y los malos. A un escritor no lo hace un género, lo hace la escritura. Es muy simple. Sería absurdo negar la presencia de la crónica en todos los géneros: incluso en la poesía; hay una poesía contemporánea donde se percibe una cierta ironía urbana que se toca con la actitud del cronista.”

No. 2 Ednodio Quintero en su libro De narrativa y narradores. “Una de las cualidades de un buen narrador es su capacidad para oír. Fijar el sentido de la atención en los múltiples sonidos que viene de su memoria, de la tradición, de su entorno inmediato y del mundo exterior forma parte del entrenamiento y aprendizaje del narrador, pues de aquel concierto polifónico extraerá una significativa porción de sus materiales de trabajo. El oído fino y agudo, desarrollado en la perseverancia para escuchar, le permitirá discernir entre el mero ruido y una composición musical.”

No. 3 Eduardo Liendo en su ensayo Reflexiones en torno al oficio de escritor y la creación novelística. “La cualidad fundamental del escritor, supuesto el talento, posiblemente resultaría ser la voluntad, puesto que otras cualidades importantes como la experiencia, la capacidad de observación o el dominio del lenguaje, pierden significación o quedan anuladas si no existe la firme voluntad de crear la obra. Sin voluntad no hay obra.”

No. 4 Ana Teresa Torres, fragmento de El oficio por Dentro. “Cuando escribo registro lo escuchado y ello tiene su origen en una perversión que cultivo desde niña: escucho las conversaciones ajenas. Escucho el tono, la manera en que las personas dicen las cosas en el transcurso de los contactos de rutina. Cómo habla la señora de la farmacia, la cajera del automercado, las mujeres que van en el metro, las personas que hacen cola en la taquilla del cine, los que están en la mesa vecina en un café, y de ahí en adelante. Lo escucho registrando sus modos de comunicación, me interesa lo que dicen pero sobre todo la manera en que lo dicen. En el lenguaje delatamos la manera de ver el mundo, y más aún el mundo de cada quien.”

No. 5 Guillermo Meneses, prólogo a la Antología del cuento venezolano. “La cualidad de maravillosa historia que aceptamos como característica del cuento supone que en este género literario el autor no sólo debe exponer enigmas, misterios y milagros, sino que debe resolverlos. Al plantear así el cuento como problema de arte encontramos su límite y la cualidad -evidentemente secundaria- de su corta extensión.”

No. 6 José Balza, ensayo El cuento Lince y Topo. “El cuento no admite vacilación en ninguna de sus palabras. Cada una deja de existir por sí misma para conducir a la próxima. Y la última es, proporcionalmente, la primera.”

No. 7 Israel Centeno en entrevista con Ficción Breve. “Hay que vigilar la claridad y la precisión, aún cuando se esté trabajando cuentos sugeridos, o un cierto hermetismo con finales ambiguos, pero tu sintaxis, tu trabajo de lenguaje debe ser claro, y un cuento que funciona es aquel que nadie tiene que explicar y te conmueve, y te ha tocado esa parte no tangible. Porque el cuento que necesita ser explicado pierde su esencia. Incluso siendo un cuento difícil.”

No. 8 Ángel Gustavo Infante,  prólogo a Poética del cuento.  “La vecindad genérica permite que el cuento visite a la poesía en su habitación y, también, que ambos se reúnan a conversar en las áreas comunes con el ensayo y la novela. Luego, cada quien puede tornar a su dormitorio y repetir en sueños el encuentro.”

No. 9 Oscar Marcano en entrevista con Ficción Breve. “El cuento es un acto de puntería. En el cuento se dispone de una pistola con una sola bala. Si yerras, se pierde todo el esfuerzo. Y no hay reposición. Ni rewind, ni control zeta. A diferencia de la novela, en el cuento no hay parque, municiones para gastar, por lo que tienes que emplear lo poco que tienes de la manera más eficaz (eficacia en el sentido del areté griego, como en la guerra). No hay manera de desvariar, no hay manera de arborizarse (…) Con dos trazos tienes que pergeñar una historia que tiene que estar imbuida de un discurso y tienes que producir un efecto.”

No. 10 Luis Barrera Linares, ensayo Apuntes para una teoría del cuento. “Un cuento debe de alguna manera rebasar los límites de la localización, aunque su tema parezca reducido a un cierto espacio geográfico muy específico. Luvina (de Juan Rulfo) no es un buen cuento porque plantee la situación particular de un pueblo mexicano abatido por la soledad, sino porque a partir de allí el lector es motivado a intuir una situación similar para cualquier pueblo del mundo en cualquier época.”

No. 11. Pedro Rangel Mora, Decálogo del imperfecto novelista. “Si eres un escritor ambicioso, y quieres extender los límites establecidos para la novela, entonces debes dinamitar el barco de la lógica, romper en mil pedazos la maquina del tiempo, a la que hemos sido condenados sin ser escuchados. Eso sí, el texto tiene que parecer real, conformar un mundo.”

No. 12 Antonieta Madrid,  ensayo El arte de novelar. “Escribir es también una manera simultánea de aprender. El escritor, al ampliar el espectro de la memoria personal al enigma del inconsciente colectivo, como guiado por una mano mágica, se pregunta, devela incógnitas, indaga en diccionarios, enciclopedias y libros especializados, hasta dar con la respuesta tranquilizadora.”

No. 13 Victoria De Stefano en entrevista con Ficción Breve. “Me parece que el cuento, con sus tensiones y sus pausas, tiene una clave, un secreto que se me escapa, que exige unas habilidades, de humor chirrirante, ironía, de golpear duro y con la mano izquierda en el momento preciso, de un sentido de la fatalidad del que carezco.”

No. 14 Carlos Noguera, archivos Ficción Breve. “La documentación siempre es necesaria. En esto el rubor no puede ser un límite: desde libros de medicina hasta revistas de moda; desde entrevistas a especialistas hasta visitas a cárceles; desde grabaciones de discusiones de bar hasta búsquedas en internet. Películas, videos, documentos, códigos, horarios de recolección de basura, lo que sea necesario. El expediente más usado, probablemente, es la prensa diaria. El expediente extremo: ensayar a vivir personalmente la escena antes de relatarla”.(vía Ficción Breve)

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