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14 notas sobre lo que significa la arepa para mí


Ayer se celebró el Día Mundial de la Arepa y hoy queremos celebrar este plato emblemático venezolano con esta nueva entrega de Memorias a la carta

Para mí la discusión de si la arepa es venezolana o colombiana, el antiguo vocablo erepa o si se está volviendo el nuevo taco por su versatilidad y si está ayudando a internacionalizar la cocina venezolana, sinceramente, es algo bastante secundario a mi relación con ella.

Para mí la arepa es la que en aquellas vacaciones en Cabimas todos esperaban que hiciera mi papá: las que pasan del budare al horno y se sabe que están listas cuando se golpean y suenan hueco.

Tal vez por eso es que no puedo evitar frustrarme por no hacerlas consistentemente bien. Por eso para mí las arepas son las que repito una y otra vez con resultados mixtos para desayunos o cenas de mis hijos.

La arepa son las arepas de El Venado, en la estación de servicio, habitualmente la última parada en los viajes por tierra a Cabimas.

La arepa es la de pernil que me comía en Santa Bárbara un par de días a la semana en el primer mes de Cocina y vino. Todo mejoraba cuando primero me detenía en Licores Mundiales a comprar un pinot noir chileno.

La arepa son las arepitas dulces y de chicharrón que se conseguían en cualquier lonchería del centro de Caracas y que comíamos cuando hacíamos diligencia.

La arepa es la de diablito y queso amarillo que me comía en la Maternidad Concepción Palacios mientras acompañaba a mi madre en su trabajo.

La arepa son las mini reinas de colores que hice en el salón de preescolar de Sofía.

La arepa son las que cenamos y desayunamos en Trujillo, en casa de Eloina, que se preparan en una tanda grande y se guardan en un paño para irlas calentando cuando se van necesitando.

La arepa son las “arepas del ferry”, recuerdo de infancia de mi mamá, con queso, jamón, mayonesa y salsa de tomate.

La arepa son las arepitas con nata de los almuerzos a principios de los 2000 en el Hato Grill o el Maite Grill.

La arepa son las arepas peladas de Argenis en el Mercado de Los Palos Grandes o las de Chicharrón con relleno de queso de Amadani que me hicieron madrugar varios sábados.

La arepa son las que llevábamos envueltas en papel de aluminio en una época en la que viajábamos con frecuencia al balneario de Las Trincheras.

Lo he estado pensando hace días. Esa es la arepa que me interesa, La de tantos recuerdos.

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