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8 notas sobre combinación de whisky y postres


A pocos días del Día del Padre comentamos algunas ideas sobre la armonía entre el clásico destilado y el momento dulce del menú

Amantes del vino, amantes del whisky. Siempre que escribo sobre estos tema recuerdo al profesor Alberto Soria que explica en Tú whisky, mi whisky, el whisky que en Venezuela hay una diferencia entre los amantes del vino que suelen conocer todo tipo de detalles de su bebida, mientras que el amante del whisky suele conformarse con decidir cuál es su etiqueta preferida. Creo que el tema del maridaje es de esas cosas que el amante del whisky no piensa con tanto detalle.

Postre y sobremesa. Sin embargo, Entre otras tantas ocasiones para su disfrute, el final de la comida es una de las estelares para el whisky. Como licor de cierre de un menú, después del café, seco o en las rocas es una gran opción. ¿Por qué no subirlo al postre? Recuerdo en algún momento cuando Le Gourmet restaurant servía un postre de chocolate con shot de Blue Label.

Estilos considerados. Para esta nota voy a considerar tres estilos de whisky, los fuertemente ahumados, los afrutados y los intensamente especiados.

Whisky y chocolate. Basta. La obsesión de proponer el chocolate como única opción dulce para el whisky. Esto, más que cualquier otra cosa, es producto de organizadores de eventos con poca imaginación y conocimiento. Tenía que decirse… y se dijo.

Fruta con fruta. Desde los frutos secos a la compota de frutas o la fruta cocinada en algún licor, ésta es una opción muy sabrosa. También los pies o tartas con crema o custard incluso de cítricos.

Matiz especiado. Pienso siempre en postres con vainilla, coco y cremas diversas cuando tengo servido un whisky especiado, siento que compensan la contundencia de los sabores.

El oscuro ahumado. Tortas con maceración de frutos secos y los postres de chocolate oscuro, así como postres elaborados con frutas como cambur y plátano son buenas alternativas para los whiskies ahumados.

La perfección no es la meta. No pienso en términos de la armonía perfecta, ni siquiera específicamente en la afinidad o el contraste sino simplemente en el disfrute. Más que conclusiones, estas notas son un punto de partida para lo que es la base del disfrute gastronómico: probar, probar y probar.

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