Durante Prowein 2014 hemos tenido la oportunidad de probar algunos de los caldos de esta bodega ubicada en el Maule que de la mano del enólogo Philippe Debrus han logrado combinaciones arriesgada e impresionantes
No. 1 Chardonnay y viognier. Para este blanco se respeta la pureza del chardonnay y se le vinifica sin madera mientras que sólo una parte del viognier pasa por barrica usada. El resultado es un caldo de hermoso color amarillo con destellos dorados, nariz de frutas blancas, amarillas y alguna nota frutal mientras que en boca tiene cuerpo medio y una consistencia de almíbar ligero en la que se combinan flores y frutas.
No.2 Syrah y Nebbiolo. Aunque la mezcla puede cambiar de año a año, siempre predomina el syrah en este vino que, degustado a ciegas, puede ser desconcertante pues si bien las notas especiadas del syrah están presentes se sienten dejos de rosas que, efectivamente, son de nebbiolo, la gran uva del Piemonte pero cultivada en Chile. Intenso sin ser abrumador, elegante, es una rareza que permite sentir tanto la fruta como la mano del enólogo,
No. 3 Syrah y Malbec. Las expresiones del malbec en Chile son bastante diferentes de las argentinas pero en este blend, esta versión menos voluptuosa que la que nos acostumbra el otro lado de la cordillera es perfecta para dar un toque singular a un syrah que desde las primeras impresiones en nariz revela especias y algo de tocineta. En boca es equilibrado, goloso y, nuevamente, una gran opción para acompañar diversas comidas. Un feliz experimento.
