
La científica especialista en estudios sobre la evolución dirigida que solucionan los problemas químicos de la humanidad comparte esta idea sobre su recorrido profesional
«La mayoría de nosotros (científicos que luego alcanzaron grandes reconocimientos) tuvimos que trabajarnos el camino a la universidad. No era raro que los jóvenes trabajasen. En una pizzería te pagaban 75 céntimos la hora, pero como taxista ganaba dos o tres dólares la hora. Era mucho más fácil ganar dinero. En Princeton también trabajé de taxista dos años.
La vida es larga, puedes tener muchas vidas diferentes. Puedes aprender muchas cosas distintas, nunca se sabe cuándo te servirán, así que aprende todo lo que puedas y combina tus conocimientos de manera novedosa. Adáptate, sé flexible y aprende permanentemente.»