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5 maneras de arruinar un vino

5 maneras de arruinar un vino

Sin duda hay muchísimas maneras de disfrutar un vino pero unas pocas que pueden arruinarlo así que toma nota y evítalas a toda costa

No. 1. Equivocarse con la temperatura. Que los espumantes se tomen fríos, los blancos frescos y los tintos a la mal llamada “temperatura ambiente”, no es un capricho. La acidez de los blancos y espumantes suele ser más elevada que la de los tintos, por eso necesitan estar fríos, sino es lo mismo que morder un limón. En cambio, en los tintos, el frío atenúa el alcohol pero bloquea aromas y los taninos se ponen ásperos. Lo ideal es tomarlo entre los 13°C y los 17ºC. Para las burbujas, 8°C; para los blancos, 11ºC.

No. 2 Confiar demasiado en el refrigerador o freezer. No ves la hora de probar un blanco que acabas de comprar y lo llevas al freezer para que alcance la temperatura justa más rápido. ¡Error! Al menor descuido se congela el vino y revienta la botella. En lugar de tomar unas copitas vas a terminar limpiando astillas de vidrio. Lo mejor es la champagñera, con 1/4 de hielo y 2/4 de agua. En quince minutos lo tendrás listo para beber.

No. 3 Descuidar el maridaje. Existen alimentos que al combinarse con vino nos dejan un sabor espantoso. Encabezan la lista las alcachofas, siguen los espárragos, las coles de Bruselas y todos aquellos verdes fibrosos de marcado sabor amargo. Acentúan los taninos de los tintos y transforma en secante la acidez de los blancos. Otros archirrivales son los platos muy salados, los picantes y la yema de huevo cruda.

No. 4 Exagerar con el maridaje. Un buen maridaje no tiene por qué incluir platos elaboradísimos. Todo lo contrario. Si acompañas uno de esos vinos consagrados con una enjundiosa preparación, lo más probable es que ambos se codeen en tu paladar y ambos pasen sin pena ni gloria. Lo ideal es recurrir a productos más bien simples.

No. 5 Hacer de la cocina tu bodega. Sin dudas, la cocina es la que más victimas vínicas se ha cobrado en la historia. Los diseñadores de muebles se empecinan rellenar huecos con bodeguitas, cuando es el peor lugar que puedes elegir para guardarlas: es donde hay mayor variación de temperaturas. Prender el horno dispara el termómetro en minutos. Esos cambios cotidianos cocinan literalmente a los vinos y a la hora del descorche los encontrarás alterados en sabores, aromas y color. (vía Planeta Joy)

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