Hay una delgada línea entre ser un cliente consentido y ser la pesadilla que nadie quiere atender por eso te brindamos estas 6 recomendaciones que pueden serte muy útiles
No. 1 No nos silbes. Es incómodo recordártelo pero sólo se le silba a los perros y otras mascotas, no a nosotros.
No. 2 No me pidas que haga tu trago “fuerte” o que le ponga “mucho alcohol”. Cuando dices eso implicas que o no sé hacer tragos o escatimo en los ingredientes cosas que debes saber que no hago porque soy un profesional.
No. 3 No nos des tu orden por cuotas. No sabes cuánto nos complica que primero pidas una cerveza, luego añadas una Margarita y así cada vez que se te ocurre un nuevo trago. Pónganse de acuerdo, hagan el pedido completo y así podemos servirlos mejor.
No. 4 No te disculpes por no dejar propina. Y tampoco digas “la próxima vez te doy algo”. La propina no es obligada pero es agradecida, así que deberías saberlo y comportarte correctamente en ese sentido.
No. 5 No exageres con tu conocimiento sobre las bebidas. Realmente no tenemos tiempo para que compartas con nosotros tus experimentos de cervecería casera y tus descubrimientos de etiquetas de vinos y destilados oscuros. Tienes la carta de tragos y muchas veces en la barra exhibimos la mayoría de las botellas de las que disponemos. Si tienes una duda sencilla pregunta, tenemos conocimiento y experiencia y nos gusta compartirla pero no juegues a ser un sabelotodo porque no tenemos tiempo para escuchar largas lecciones.
No. 6 No te quejes si te pedimos tu identificación para verificar tu edad. Sabes que hay leyes y nuestra licencia de licores puede estar en juego. Es nuestra obligación pedírtela si tenemos dudas, la tuya proveerla y ya. Así de simple. (con información de Distractify)

Cuánta razón. En concreto, el primero me parece de un mal gusto tremendo.
Salud!