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6 secretos para aprovechar todo el potencial del pollo

7 secretos para aprovechar todo el potencial del pollo

Si eres fan de esta ave, revisa esta lista de tips para que disfrutes su sabor al máximo

No. 1 Úsalo siempre fresco. Para que el sabor del pollo sea óptimo, debes usar carne fresca. Un pollo congelado no tendrá el mismo gusto que el fresco porque perderá agua durante su descongelación. Además, la mejor forma de descongelarlo es hacerlo lentamente dentro del refrigerador, pues así se conservará mejor la textura de la carne.  Una vez que compres el pollo en el mercado o supermercado, mantenlo el menor tiempo posible sin refrigerar. Si no está cocinado, no debes tenerlo en el refrigerador por más de dos días.

No. 2 Comprueba la cocción. Para saber si el pollo está listo, pínchalo en la unión del muslo con el cuerpo. Deberá salir un líquido transparente; si sale rosado, déjalo cocinar durante unos minutos más. Cuando la carne del muslo se desprenda y la piel esté dorada y crujiente, estará listo para la mesa. De preferencia, usa un termómetro y cronómetro para que la temperatura y los tiempos de cocción indicados en tus recetas sean exactos, así tendrás menos posibilidades de acabar con un pollo crudo o recocinado. Además, cuando lo lleves al horno, amarra con pabilo las patas del ave y pasa las alas hacia atrás, por debajo del cuerpo: así no se abrirán durante la cocción y el pollo conservará su forma. 

No. 3 Selecciona piezas de tamaños parejos. Si vas a cocinar, por ejemplo, alitas a la parrilla, procura que todas tengan el mismo tamaño, para que se cocinen por igual y no se quemen. Recuerda que la parrilla debe estar a unos 15 o 20 centímetros de distancia de las brasas. Si llevas filetes de pechuga al fuego, también asegúrate de que sean del mismo tamaño y tengan un grosor parejo, sino podrían quedar crudas en el centro y muy cocidas en los bordes. Dales un poco de espacio entre cada filete, para que queden más doradas y de un color uniforme.

No. 4 Hazlo crujiente. Si los llevas a la sartén o al grill, asegúrate de que cada filete de pollo esté separado de los demás por un par de centímetros. Si los amontonas, la cocción puede no quedar pareja, ni la superficie dorada y crujiente. Para que quede crocante, antes de llevarlo al fuego sécalo con papel absorbente, sobre todo si vas a enharinarlo. Si cocinas el pollo cuando está húmedo, no podrás disfrutar de esa sabrosa capa que cruje cuando lo muerdes.

No. 5 Conserva sus jugos. Estamos seguros de que una vez que saques el pollo del calor querrás cortarlo de inmediato. Pero resiste un poco: Si lo cortas apenas sale del horno, la parrilla o la sartén, la carne eliminará rápidamente sus jugos y acabará secándose.

No. 6 Utilízalo todo. Las piezas del pollo deshuesadas se pueden filetear. No deseches los huesos ni restos del ave, ya que puedes usarlos para preparar caldos. También puedes aprovechar los líquidos de la cocción del pollo  y preparar salsas con ellos. Puedes añadirles caldo, maicena, vino, crema de leche, yogur y mucho más. (vía El Comercio)

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