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1 anécdota y 4 claves para disfrutar el brandy

1 anécdota y 4 claves para disfrutar el brandy

Si te gusta este magnífico destilado, diviértete conociendo más de sus secretos en esta nota

La anécdota. Eran los tiempos del gran Talleyrand,político y diplomático francés, el cual procedía de una familia aristocrática, que le destinó a la carrera eclesiástica sin que tuviera vocación para ello, (vivió siempre como un sibarita, libertino y carente de escrúpulos),ascendió en la jerarquía impulsado por su origen nobiliario, en 1780, era agente general del clero, y en 1789 obispo de Autun, se dedicó a la diplomacia, en la que demostró su gran habilidad y capacidad de supervivencia, bajo diferentes regimenes políticos.
Durante el Congreso de Viena, mientras se decidía el destino de Europa, Talleyrand, siempre provisto de buenas reservas de coñac, le explicó al embajador ruso la forma correcta de beberlo con las siguientes palabras:

-Se toma la copa en el hueco de la mano, calentadla así; despues imprimirle un suave movimiento circular, voluptuoso, para que el líquido se desprenda amablemente de sus fragancias más íntimas; inclinaos entonces hacia la copa, aspirando sus maravillosos perfumes.

-¿Y después monseñor? preguntó el embajador.

-Después excelencia, se vuelve a poner la copa en la mesa y se habla bellamente sobre el coñac – respondió altivamente el francés.

4 Claves

No. 1 La copa. La copa, para tal función, deberá ser de tipo ballón, es decir panzuda, con la boca estrecha a fin de que el calor tibio de la mano permita la concentración de los aromas en la boca de la copa.

No. 2 Olfato. Debe ser la nariz quien primero goce del aguardiente. Por lo mismo, el cristal de la copa será lo más fino posible, y plenamente transparente, ya que la riqueza cromática del brandy es otro de los goces sensuales aportados.

No. 3 Desgustación. Luego debe consumirse en pequeños sorbos ya que el brandy tiene una gran persistencia de sabor, ¡treinta segundos gloriosos!, que necesitan desenvolverse plenamente en el paladar.

No. 4 Pureza. Y puro, sin esa inútil y desgraciada adición de agua caliente, aunque solo queden pequeños residuos de ésta, ni hielo, o el popular terrón de azúcar, el canard de los franceses, que añade dulzor innecesario y enmascarador a una bebida esencialmente seca. (vía Mikele Heavy Barman)

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