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5 momentos en la historia de la yerba mate

5 momentos en la historia de la yerba mate

Conoce los apasionantes comienzos del cultivo y consumo de esta bebida emblemática de Argentina y otros países del sur.

No. 1 Antes de la Colonia. El mate fue el alimento emblemático de los guaraníes desde mucho antes de la llegada de los españoles a América. Este antiguo pueblo americano conocía sus propiedades y lo usaba como nutriente, estimulante y medicina. Era remedio para sus males, aliviaba el hambre, mitigaba el cansancio y la fatiga muscular, curaba sus heridas e incluso era usado por los brujos para adivinar el futuro de la tribu.

No. 2 Placer colonial. Cuando los primeros conquistadores llegaron para fundar Asunción, se encontraron con esta costumbre, la adoptaron y la distribuyeron por todo el Virreynato. El mate se convirtió entonces en gran protagonista de la vida colonial. Lo tomaban desde le virrey hasta el último de los esclavos. «Entre las familias de dinero había una ‘cebadora’ para mate dulce y otra para amargo, y también el ‘mocito del agua’, que tenía que cuidar que nunca hirviera», cuenta Josefina Armendares, especialista en yerba mate y asesora de la empresa CBSé.

No. 3 Prohibición. El éxito del mate en el Río de la Plata es bien llamativo, ya que al principio fue prohibido tanto por la Iglesia como por las autoridades civiles. “Cuando los jesuitas llegaron a la región del Paraguay prohibieron el mate por considerarlo una herejía y una costumbre que incentivaba la pereza y la haraganería. Hasta que vieron que los guaraníes trabajaban mucho mejor cuando lo tomaban.

No. 4 El té de los jesuitas. Esta orden inventó el mate cocido, que en Europa se conoció como ‘el té de los jesuitas’. Fueron los jesuitas los grandes promotores de la yerba mate: gracias a ellos se descubrió la técnica para hacer germinar la semilla y fueron los primera en obtener cultivos artificiales. La Corona española les otorgó el total usufructo de los beneficios de la yerba, y fue así que se enriquecieron la Orden y la región. Tanto que se lo llamó ‘el oro verde’.

No. 5 Retorno triunfal. Cuando expulsaron a los jesuitas de América, se descuidaron los yerbales y se fueron perdiendo hasta desaparecer. Ellos se llevaron consigo el secreto de cómo hacer germinar la semilla y no fue hasta después de la guerra de la Triple Alianza que se pudo otra vez empezar a cultivar la yerba gracias a la colaboración de Aimé Bonpland, naturalista francés, gran estudioso de la yerba mate, que enseñó la técnica de germinación y promovió la plantaciones extensivas en toda la región donde antes habían estado los jesuitas”, cuenta la Josefina Armendares. (vía Clarín)

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