Acaba de llegar al mercado la nueva cosecha del vino icono de la única bodega venezolana y realmente vale la pena tomarlo en cuenta
No. 1 Tradición. Con alrededor de dos décadas de elaboración, el reserva 2010 de Pomar refleja una mayor claridad en lo que significa la elaboración de este vino para su equipo. Si bien se mantiene la proporción predominante de petit verdot, las variedades syrah y tempranillo le aportan complejidad y elegancia.
No. 2 Relación calidad/precio. Con un precio de venta de alrededor de bs. 100 se trata de una gran oportunidad no sólo de probar el vino venezolano por mero nacionalismo sino un caldo muy interesante y, sobre todo, con muchas posibilidades al momento de tomarlo tanto solo como algunas comidas o picadas de sabores no muy intensos.
No. 3 Exclusividad. Con sólo 7019 botellas producidas y si se toma en cuenta de que se trata de un vino que no se elabora todos los años, esta es una etiqueta que un amante del vino venezolano debe poseer en su cava.
No. 4 Su calidad. Se trata de un vino de un hermoso color rubí con cierta intensidad y de un brillo que manifiesta que se encuentra en la primera etapa de su evolución. Sus aromas a cereza, que recuerdan mucho a los Rioja crianza, desarrollan con la oxigenación notas de caramelo, cuero nuevo y algo de ceniza. En boca es de ataque franco y frutal pero inmediatamente desarrolla un carácter especiado y aunque en un primer momento parece haber alguna astringencia, la combinación con alimentos
